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Aproximacion al origen de la Manzanilla

Aproximacion al origen de la Manzanilla

 "Aproximación al origen de la Manzanilla". Ernesto de Serdio
 

La manzanilla es sin duda una de las joyas vinícolas más importantes de España y, por qué no, del mundo. Su origen indiscutible, tal y como hoy la conocemos, es Sanlúcar de Barrameda. ¿Pero, cuánto sabemos de su génesis y, sobre todo, del origen de su peculiar nombre?

 

Existe un lugar relativamente cercano a Sanlúcar del cual tan jugoso néctar es epónimo: el pueblo de Manzanilla, situado en la provincia de Huelva. Plinio en su “Historia Natural”, ya citaba la ciudad romana de Maxilua. Hay documentos que atestiguan que los vinos finos de Manzanilla ya se exportaban a Inglaterra y Países Bajos en el s. XV, muchísimo antes de que Sanlúcar se identificara con tan preciada joya.

 

En la segunda mitad del siglo XVIII sólo tenemos pruebas fehacientes de que se elaboraban en Sanlúcar vinos dulces, tintos (llamados “carló” o “carlón”), aloques (mezclas de blancos y tintos) y los vinos secos de “viso”, vinos que podrían parecerse a los olorosos de hoy. Curiosamente, el más afamado era el dulce procedente de uvas malvasía.

 

Así el primer documento histórico en el que aparece la alusión al vino “manzanilla” como tal (Acta Capitular del Cabildo de Cádiz de 4 de julio de 1781) seguramente se refería a vinos de la ciudad de Manzanilla o del estilo de los que allí se elaboraban. Como bien apunta el historiador Antonio Pedro Barbadillo, fuere o no la manzanilla que hoy todos conocemos, criada bajo velo de flor, ésta no se factura como tal hasta 1827 desde bodegas de la ciudad portuaria gaditana.

 

Y para corroborar este punto valga la genial descripción que el Barón de Davillier (1823-1863) hace en su “Viaje por España”: “El gran negocio de Sanlúcar de Barrameda es el comercio de vinos, principalmente de los de manzanilla, que debe su nombre a una pequeña ciudad de Andalucía. La manzanilla es un vino excelente, un poco más claro que el jerez y mucho menos espirituoso.”

 

Es en 1934, en el que fuera uno de los primeros reglamentos de Denominación de Origen en España -el de Jerez y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda-, cuando se establece literalmente: “las manzanillas deben ser criadas necesariamente en las bodegas enclavadas dentro de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda para ostentar dicho nombre”. Y el resto ya lo saben ustedes, un vino mágico que a pesar de los avatares de la historia, es sinónimo de Sanlúcar, Andalucía y, por qué no, España entera.