
La puesta de sol.
Embriagadora de nuestros ojos.
Colores fuertes; claros y frios; y también cálidos...
Con el pinar al fondo, orilla de arenas galopantes al son del viento.
Mas allá la marisma; océano infinito que deslumbra de sal nuestros ojos.
Las piletas, frescura en su arboleda y un susurro de manantial, y envolviendolo todo, mi pesar de que tu no estés aquí.
Desde la desembocadura del río, transporte de viejas historias de este pequeño paraiso,
¡FELICES FIESTAS!